Veraneando…cuando TRES son multitud

En los últimos años los medios de comunicación se hacen eco del aumento de separaciones y divorcios después del verano o de la época estival, según los últimos estudios como el informe sobre la evolución de la familia del Instituto de Política Familiar, por ejemplo durante el año 2016 en España se produjeron casi siete rupturas por cada diez matrimonios.

Durante muchos meses esperamos con mucha expectación el tiempo vacacional, de descanso, de poner en orden las cosas que no hemos podido hacer antes y se idealizan las vacaciones. Y claro, lo ideal no es real. Si a esto unimos una relación con nuestra pareja no demasiado boyante, las vacaciones se convierten en la época con más rupturas sentimentales del año. Hay situaciones “de riesgo” que pueden estropear la vida de la pareja en esta época más que en otras épocas del año. Si sabemos los conflictos o el desgaste emocional que nos pueden acarrear diversas situaciones, igual podemos hacerlas frente o tomarnos con más ligereza en vez de con más gravedad las distintas circunstancias.

Analicemos los distintos tipos de vacaciones:

VERANO EN PAREJA,

El primer caso del que podemos hablar es la persona que espera con mucha ilusión la época más tranquila del año para compartir con su pareja esos momento íntimos que tanto echa en falta a lo largo del año, pero…sabe perfectamente que su pareja puede hacer alguna de las siguientes cosas:
1. Se lleva todo el arsenal informático “por si”…por si le llaman del trabajo, por si va adelantando trabajo, por si escribe algo que le viene bien, por si lee artículos de su interés…
2. Llama a amigos que hace mucho que no ve para quedar y salir los fines de semana todos juntos por ahí o a tomar algo
3. Quiere aprovechar las vacaciones para realizar todas las pequeñas actividades domésticas que ha ido dejando a lo largo del año.

Si nosotros tenemos ese tipo de pareja y queremos que estas vacaciones sean especiales y de disfrute mutuo se pueden hacer las siguientes cosas:
1. Planear juntos las vacaciones desde el primer momento, así se genera una ilusión en las dos partes por igual.
2. Elegir destinos desconocidos o lejanos del lugar de residencia, no hace falta irse al extranjero, a veces la provincia de al lado es una absoluta desconocida para nosotros.
3. El tiempo de vacaciones da para mucho si se planifica bien, con lo cual podemos dejar tiempo a nuestra pareja para que arregle o se ponga al día en lo que considere pero dedicar a ello unos días de vacaciones, y el resto sólo para la pareja.
4. Si nuestra pareja no tiene esa ilusión por salir de donde se reside buscar un destino o bien que el destino tenga un aliciente o actividad que a el o ella le anime o le genera expectativa. A veces la negativa a moverse es simplemente por cansancio o vagancia.
5. No hace falta compartir todo el tiempo de vacaciones en pareja. Merece la pena que el tiempo que se pase sea de calidad y con total dedicación, así buscaremos nuevos encuentros en futuros próximos.

Verano en familia, PAREJA y NIÑOS,

Ahí os dejo unos consejos:
1. Lo primero y sobre todo a tener en cuenta en unas vacaciones con niños es que los planes se hacen con y para los niños.
Aquí no valen los planes de siempre donde acoplamos a los niños, ya que ellos deben llevar sus horarios y disfrutar de espacios para ellos y no para adultos. De esa manera, siempre nos quedará el momento de la siesta o después de la cena con los niños dormidos para tener un rato y disfrutar en pareja.
2. Se pueden elegir destinos para niños y que también sean nuevos para los adultos, de esa manera toda la familia disfrutará de la novedad y se recordará por parte de todos los miembros esos momentos vacacionales.
3. La pareja debe consensuar el viaje y las salidas que se hagan. Ambos deben estar de acuerdo y responsabilizarse por igual de los niños, de esa manera compartiendo también se unen más.
4. Los padres deben dividirse las tareas cotidianas durante todo el periodo vacacional. Para ello es importante que en los primeros días consensuen la distribución, así uno no trabajará más que otro y no discutirán por ello.
5. Los padres bien en ese periodo o bien a lo largo del año, deben disfrutar de una escapada o mini vacaciones los dos solos o por lo menos salir a cenar una vez al mes para no perder la esencia de que lo que une, la argamasa de su familia, son ellos mismos.

Verano con abuelos y niños o pareja y SUEGROS,

Muchas familias dejan a sus niños durante una parte de las vacaciones escolares en casa de los abuelos y luego ellos van a pasar parte del verano. O puede ser que también se lleven con ellos a uno de los abuelos que está solo.

Si tenemos en cuenta que únicamente el 1% de las personas españolas encuestadas elegirían pasar las vacaciones con “la suegra”, nos encontramos una aplastante y casi unánime sensación de obligación de convivencia, variable muy determinante a la hora de provocar las crisis sentimentales futuras en la pareja.

¿Son los suegros, o la familia política los causantes reales de las fricciones en las parejas? No. Es la forma de enfocar la relación con los mismos la verdadera causa. Cuando nos unimos a nuestra pareja, ambos procedemos de grupos familiares muy distintos, con sus costumbres a la hora de relacionarse e incluso con sus propios ritos. Cuando nos unimos debemos negociar una nueva forma de relación entre la pareja y con las familias de cada uno para delimitar claramente el espacio de nuestra nueva familia.

¿Qué circunstancias en la convivencia pueden hacer saltar las alarmas?:
1. Puede ocurrir que algunos abuelos no respetan a sus hijos en el rol de padres y también ocurre que algunos hijos piensan que es obligación de los abuelos abandonar su vida para cuidar a sus nietos cuando no es así.
2. También puede ocurrir que sea la familia la que va a casa de padres o suegros o ellos vengan a casa de la familia. Si se va a casa de los padres deben respetarse sus normas y su estilo de vida. Si no se está dispuesto a amoldarse, lo mejor será que la familia busque otro alojamiento. Cuando son los abuelos los que se acercan a casa de la familia en vacaciones es importante que comprendan que las normas y costumbres las marca la familia. Si las mismas no se conocen es adecuado comentarlas en los primeros días con cariño y asertividad. Y debe primar la hospitalidad y el respeto entre los miembros del grupo, incluidos por supuesto los niños.
3. Es muy importante acordar con la pareja qué se va a hacer en caso de una situación conflictiva para sentirse en la misma apoyados y protegidos. El cónyuge ante la familia de uno no debe verse ni desplazado ni desprotegido.
4. La familia que forma uno cuando sale de la casa de los padres debe ser prioritaria en su escala de preferencias y así si los dos miembros se apoyan y consensuan sus decisiones, serán un buen ejemplo para sus hijos y no existirá el chantaje emocional por parte de los padres. Hay que comprender que a nuestra pareja le pueden caer mejor o peor nuestros padres, pero mientras les guarde el respeto oportuno no tiene porqué desarrollar el amor que nosotros sentimos. Ella sólo nos eligió a nosotros, no al resto.
5. Veranear con familia no significa hacer todo juntos, debemos tener nuestro rato de ocio solos con la pareja o con los hijos y hacer cosas distintas si estar todos juntos. Eso es importante. Por supuesto si hay personas mayores que hay que atender, nos tenemos que distribuir las tareas de cuidado, igual que hacemos con los niños.

Así que si nos toca alguna de las vacaciones descritas, debemos hacer también una maleta llena de amabilidad, empatía, flexibilidad, disponibilidad, tolerancia, generosidad, positividad y mucho mucho mucho…sentido del humor

Alicia.

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