¿Por qué no ponemos límites a nuestra pareja?

– He cambiado bastante, me mira y yo la sonrío. Antes llevaba el pelo corto y vestía más de pantalón. Pero cuando él me dejó, una buena amiga me dijo una cosa que no se me olvidará nunca y es que tenía que verme guapa para tener de nuevo ilusión por salir, por conocer…por relacionarme de nuevo. Y es que no me gustaba…, tardé tiempo en verme bien… en gustarme. Había hecho todo por atraerle, había vivido para él, me ponía lo que me decía, sólo salía con él, estaba siempre pendiente de él….y total ¿para qué?

(Historias de una agencia matrimonial, Lazos)

Para nosotros el “amor romántico” es la concepción que culturalmente se nos ha inculcado de entender el amor en pareja.

Y esta conceptualización nos llega con el desarrollo y materialización de la ideología liberal burguesa y su mentalidad individualista base de la economía de mercado de la revolución industrial. A partir de ese momento el ser humano elige libremente con quién quiere unir su vida en base al amor romántico y a la atracción sexual y así se van formando los tipos de familias, nucleares, que caracterizan la sociedad moderna.

Y esta forma de organización familiar y de entender el amor en pareja,

puede que conforme también el porqué en muchas ocasiones y en conflictos de pareja ,los especialistas vemos cómo los límites de respeto y de confianza se rebasan una y otra vez por parte de los miembros de la pareja.

En la pareja enamorada no todo vale, no son dos en uno.

Son seres individuales e iguales que libremente han decidido unir sus vidas en un proyecto común. Son dos naranjas y no medias naranjas. Y debemos asumir que hay veces en que debemos ceder, igual a veces, tendremos que hacer cosas que no nos apetecen pero que al otro le hace feliz, como ir a comidas familiares o aguantar un deporte del que el otro disfruta, (pero debe ser recíproco y el otro también debe hacer eso por nosotros) y esto es así, porque el amor también es generosidad.

Pero hablamos de circunstancias, no de actitudes.

En el momento en que el otro se toma las prerrogativas de ser el cuidador y defensor de nuestra vida ¡ojo!, porque de ahí puede venir el “la maté porque era mía”. Ahí hay una línea roja que no se debe de permitir. Nuestra pareja ni es el príncipe azul que nos va a defender de todos los males del mundo, ni es la madre-esposa posesiva que nos controla a todas horas y nos separa de amigos e incluso de nuestros propios hijos cuya madre es una anterior pareja.

No vale

“dame las claves de tu Facebook, instagram…, porque eso es confianza”, no vale porque efectivamente, si hay confianza, no te las tiene que pedir, la confianza es respeto y tus redes son tu intimidad, lo demás es control y celos.

No vale

“no quiero que salgas con esa ropa, llamas mucho la atención de los demás”, porque eso es querer jugar con el otro a los recortables, no es una posesión nuestra. Podemos sugerir o asesorar con educación y respetando que la elección es siempre del otro, pero no ordenar ni imponer.

No vale

que habiéndote enamorado de un profesional que trabaja a turnos o tiene muchas guardias, luego le estés machacando con que pasa muy poco tiempo contigo o con los niños. Ya sabías con quien te unías y lo único que se puede conseguir es que ese miembro de la pareja tenga más presión emocional y se vaya desilusionando del estilo de vida que lleva y empiecen los conflictos.

Y no vale

“no es que no me guste que salgas con tus amigos/as, pero es que no me caen bien”, porque eso es algo de la intimidad del otro que debemos respetar. No son nuestros amigos, son los suyos y además si nos caen bien mejor, pero si no debemos de respetar. Es parte de la intimidad de nuestra pareja que si nos deja compartirla estupendo, pero que nunca debemos valorar y desde luego prohibir.

Pero ¿cómo llegamos a consentir que el otro entre en nuestra intimidad así, e incluso aguantemos y obedezcamos?

La formación de la pareja en función del concepto de amor romántico comentado al principio tiene algunas claves. La pareja se forma como una isla apartada del resto del mundo y esto lleva a que en muchas ocasiones nos aislemos de los demás y que el único refuerzo a nivel emocional que tenemos es nuestra pareja. La pareja es la única que da sentido a nuestra vida, la que con su criterio nos hace feliz o no, y eso no puede ser. En este caso hay que buscar más refuerzos sociales, a través de familia extensa o amigos, no sólo en el núcleo familiar porque eso lleva a que nos pongamos exclusivamente en las manos del otro.
También puede ser porque un miembro es más débil que el otro, más miedoso de quedarse solo, más dependiente y no solo a nivel emocional sino también material, pensemos por ejemplo el miembro que depende económicamente del otro. Esto puede hacer que si el que mantiene la economía familiar ya tiene un carácter dominante, éste se desarrolle exponencialmente en función de la vulnerabilidad del otro, terminando haciendo lo que quiere sin respeto e incluso disfrutando del sufrimiento y aguante del otro miembro. Aquí hay que darse cuenta de que estamos en una relación altamente tóxica que nuestro propio comportamiento alienta y aviva y hay que salir de ella.
El mismo concepto de amor romántico puede ser peligroso. Si hay amor todo vale, sin amor no merece la pena nada. Amor como inclusión, posesión, dependencia y apegos exagerados. El amor es algo más que eso. El amor es la libertad de estar con quien te hace sentir y vibrar, es compartir lo que te gusta y hace feliz, es respetar al otro porque lo admiras y aporta muchas cosas buenas a tu vida y a tu persona, amar es agradecer que alguien que aun siendo muy diferente a ti ha elegido estar a tu lado, amar es estar feliz por la suerte de haberlo encontrado, y amar es respetar al otro en su conjunto y con sus circunstancias.

«Somos únicos, amémonos como tales.

Alicia.

Puedes escucharlo en la «Escuela de Parejas» de Madrid Directo OM (Tele Madrid)

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3 opiniones en “¿Por qué no ponemos límites a nuestra pareja?”

  1. Creo en el amor romántico, pero no existe una definición real del concepto. Una conocida feminista, que daba charlas sobre igualdad, me decía que solía poner como ejemplo de amor romántico la historia de Romeo y Julieta, ¡un drama del siglo XVI! En su ignorancia no ubicaba bien históricamente el romanticismo. El amor romántico es el amor absoluto, el más fuerte e indestructible, nada que ver con el amor bajo sumisión y basado en el sufrimiento. La clave del amor, en mi opinión, es lo que dice Walter Riso: deseo, amistad/comunicación y ternura/compasión. Añadiría Libertad: amarse es querer que vueles, que pienses como quieras, que hagas lo que creas, que digas libremente lo que piensas, que sueñes a tu aire, que no te limite para nada. Si no fuera así, no te amaría, simplemente tendría. Ningún límite, así te quiero.
    Gracias, Alicia, me encantan tus reflexiones.

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