Mi pareja tiene hijos y yo no

– Mira Alicia no quiero conocer a nadie con hijos. Todos los problemas con mis ex parejas me han venido por ese tema. Yo como sabes no tengo hijos y además me acabo de jubilar. Me gustaría una mujer como yo, sin ataduras, para compartir con ella todo el tiempo que me quede.
– Entiendo…, pero a tu edad, Luis, ya sabes que la mayoría de las personas están viudas o divorciadas y tienen hijos….
– Por eso vengo aquí porque me da igual de donde sea, de Bilbao, Alicante o de Málaga, pero ¡que no tenga hijos!

(Historias de una agencia matrimonial, Lazos)

Cuando nos enamoramos de alguien y el sentimiento surge, normalmente lo aceptamos con sus circunstancias, siempre desconocidas para nosotros en un primer momento. Y a veces esas circunstancias son hijos.

Y estos hijos, ¿pueden ser un obstáculo para que la relación fluya y se convierta en una relación estable? o ¿qué papel deben tener en la relación de pareja?

Bueno lo primero hay que tener en cuenta varias variables:

No es lo mismo niños pequeños que hijos adultos o adolescentes/mayores. No es lo mismo que sólo un miembro de la pareja aporte hijos o lo aporten los dos.

Normalmente cuando se conjugan las variables de “sólo un miembro de la pareja aporta niños y éstos son pequeños”, es cuando pueden surgir problemas y hay que tener en cuenta determinadas advertencias para que nuestra pareja se convierta en una relación de futuro

Cuando nos separamos con niños pequeños y decidimos rehacer nuestra vida sentimental,

Tenemos que tener en cuenta:

1.- Que no estamos buscando un padre o una madre sustituta. Que los niños tienen sus propios padres y que lo que buscamos es rehacer nuestra vida con un igual y para ello, debemos hacer el doble trabajo de seguir atendiendo a nuestros hijos, que son nuestra responsabilidad, y construir un espacio común con otra persona para formar una nueva familia.

2.- Si nuestra nueva pareja desea darnos su opinión sobre la crianza de los niños, podemos escucharla y compartir cuestiones, pero nunca obligarla a que se involucre en la misma. Para eso está nuestro ex cónyuge que es la persona que debe responsabilizarse junto a nosotros.

3.- Nuestros niños no deben ocupar todo el espacio en la nueva familia. Si es así, porque vemos que son muy pequeños o tienen alguna disfunción que hace que nos necesiten a todas horas, hay que esperar a que sean más mayores o estemos más libres para compartir espacio y tiempo con otra persona, ya que ésta va a requerir nuestra atención y su propio espacio en nuestra vida.

4.- Nuestros hijos puede que no vean bien a la nueva persona que está con nosotros, con lo cual hasta que no estemos seguros de que la relación es estable, no debemos meterlos en la misma. Y una vez hechas las presentaciones, comprender que los niños necesitarán su tiempo de aceptación y tener paciencia. Ahora bien si la nueva relación tampoco acepta a nuestros niños o nos pone en disyuntivas de “o ellos o yo” en determinados momentos, o se le ve continuamente incómoda y poco empática, hay que reflexionar y pensar que los niños sólo nos tienen a nosotros y que igual una persona que te hace decidir sobre eso o no se adapta, aunque sea en momentos puntuales, puede que no merezca estar en nuestra vida.

Y si no tengo hijos y me enamoro de uno que si los tiene,

1.- Debo tener en cuenta que no debo ser ni el padre ni la madre sustituta, excepto cuando nuestra pareja es una persona viuda, en estos casos, las relaciones se llevan más fácilmente ya que al no estar el ex cónyuge presente, los hijos de forma natural, aceptan el rol de padre o madre en la nueva pareja si la relación se consolida.

2.- Si convivo con los niños de mi pareja, puedo ser su punto de apoyo, ayudarles y darles cariño, pero siempre teniendo presente que la autoridad reside en sus padres. Puedo comentar con mi pareja cosas que me parece que no están bien, pero desde el respeto no desde la imposición y si no nos gusta la educación que reciben porque nos afecta en la convivencia del hogar y nuestras palabras no son escuchadas por el otro, igual nos debemos de plantear que no es la persona adecuada para formar un nuevo hogar.

3.- También debemos respetar el tiempo que nuestra pareja dedica a sus hijos. Si los tiene fines de semana alternos es bueno que estén solos y hagan cosas en común, ya que los vínculos afectivos entre padres separados con sus hijos, deben reforzarse en esos momentos y es bueno que estén solos para que los niños sientan que la atención está exclusivamente en ellos. Ya habrá tiempo de conocerlos y compartir cuando la relación esté bien asentada y los niños lo vean con naturalidad. Por otro lado debemos tener en cuenta que nuestra pareja debe dedicar también tiempo de hablar con su ex o imprevistos de estar con sus hijos y eso, lo debemos de respetar y asumir para no tensionar la relación. Pensemos que si hacemos la vida fácil a nuestra pareja, ésta nos lo recompensará con admiración y amor.

4.- Y por supuesto no hay que acaparar la atención de la pareja para nosotros, debemos tener en cuenta que nos enamoramos de una persona que tiene responsabilidades con otras personas y que si es un buen padre o madre, seguro que va a ser un excelente compañero de vida.

Concluyendo

Este tipo de parejas deben tener un extra de paciencia, de comprensión y generosidad. Por parte del que aporta los niños, debe construir de nuevo su vida con cabida para sus hijos y su nueva pareja y dedicar tiempo a ambos, y por parte de la pareja sin hijos, comprender que el otro tiene una responsabilidad que debe cumplir, que puede ser su apoyo pero no la autoridad, que no lo tiene en exclusividad. Pero si ambos juegan bien su papel pueden llegar a ser una de las parejas con más estabilidad en el tiempo.

La vida es una aventura atrevida o nada en absoluto.-Helen Keller.

Alicia.

Puedes escucharlo en la “Escuela de Parejas” de Madrid Directo OM (Tele Madrid)

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2 opiniones en “Mi pareja tiene hijos y yo no”

  1. Estamos ante una situación compleja y creo que cada caso es un mundo. Has señalado bien los puntos de dificultad y las soluciones para cada uno. Si uno/a se empareja con alguien con hijos debe entender, por amor, que esos hijos son parte inseparable de ella y debe incorporarlos a la nueva convivencia, con flexibilidad, criterio y mucho afecto. La pareja no está sola y los hijos son una prueba y una oportunidad de amor. Entiendo que Luis hace mal y actúa con cierto egoísmo, aunque comprensible. Muchas segundas parejas con hijos de uno o de ambos entran en crisis a causa de los hijos. Poner condiciones (que no tenga hijos) es, para empezar, negar el amor. Hay que darle la bienvenida al amor… con todo lo que venga. Incondicionalmente.

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