La doble cara de los juguetes sexuales

Mientras la sexóloga explicaba las zonas de placer y Esther movía afirmativamente la cabeza, yo observaba en sus ojos no la curiosidad del resto de las asistentes al taller sino una bruma de tristeza.
Era el turno de preguntas y espontáneamente comentó que su vida sexual era una mentira desde que sus amigas le regalaron el vibrador de moda en aquel momento y lo probó como un juego. Su marido ya no la satisfacía de igual modo que antes y fingir… estaba estropeando su relación de una manera lenta pero inexorable.

(Historias de una agencia matrimonial, Lazos)

La relación de los españoles con los juguetes sexuales ha dado un giro de 360 grados en las últimas décadas. Este giro viene motivado por los cambios sociales y culturales acaecidos en la sociedad española, que han dado lugar a ubicar al placer como el centro de la relación sexual, el cambio de rol femenino y la incorporación de la mujer al mercado laboral.

En España las primeras tiendas eróticas se remontan a hace más o menos cuatro décadas. La primera tienda se abrió en Barcelona en 1978 y hasta 1982 no existía ley que definiera el marco legal en el que se encontraba este tipo de establecimientos. Progresivamente fueron proliferando a la vez que la mentalidad en el país se abría.

En los Sexshop actuales

No sólo se pueden encontrar un montón de artículos eróticos, existen también algunos que además ofrecen espectáculos de striptease, o incluso espectáculo o cine porno. En nuestro país todavía no es muy popular, pero hay ya tiendas en el extranjero que acostumbran a dar charlas y talleres de temas sexuales impartidas por expertos en la materia.

No obstante hoy en día las que más proliferan son las tiendas online ya que ofrecen la posibilidad de hacer las compras en la intimidad y en el anonimato.

Aparte de en los sexshops, los juguetes eróticos se ofrecen desde en reuniones de tuppersex, cursos o charlas divulgativas sobre sexualidad, hasta los propios especialistas médicos, que recomiendan el uso de ellos para ayudar a sus pacientes en determinadas disfunciones sexuales (vaginas de plástico para la eyaculación precoz o vibradores para el vaginismo para que vayan aprendiendo a dilatarse y poder, con la práctica, lograr la penetración).

Los juguetes sexuales no son cosa del presente

Sino que han acompañado al hombre desde el inicio de los tiempos. Los primeros consoladores se fabricaban en piedra, brea o madera, el más antiguo data del año 23000 a.d.c y fue encontrado en la cueva de Hohle Fels, en Ulm, Alemania.

Los anillos para el pene se inventaron en China. Los primeros estaban hechos de párpados de cabra que conservaban las pestañas intactas. Aumentaban la erección de los hombres, mientras que las pestañas daban placer a las mujeres en sus zonas más sensibles.

El primer consolador con movimiento propio vio la luz en 1869 y se lo debemos al doctor George Taylor. Se trataba de un aparato que funcionaba a vapor y se empleaba para curar la “histeria femenina“. En aquella época, a la mujer que tenía una gran deseo sexual se la consideraba “histérica” y a través de este artilugio se consideraba que cuando la mujer conseguía los orgasmos, se descargaba y recobraba la cordura

De aquella época a esta el cambio de la mujer ante la sexualidad ha sido espectacular.

De la represión al placer. Por ello parece ser que un 80% de los artículos eróticos los compran las mujeres. Y más del 70% de los españoles ha empleado alguna vez un juguete íntimo.

También tenemos otro dato relevante y es que mientras las mujeres en un porcentaje muy elevado compran productos sexuales para su propio placer en soledad (bolas chinas y vibradores), los hombres mayormente los compran para utilizarlos en pareja.

¿Cuáles pueden ser las ventajas de los juguetes sexuales?

1.- Sirven para conocer nuestro propio cuerpo: Experimentar con los juguetes sexuales permite conocer mejor nuestros puntos sensibles. Es muy difícil explicar a tu pareja lo que te gusta si tú mismo no lo sabes
2.- También pueden enriquecer el erotismo en la pareja ayudándola a salir de la rutina y mejorar la comunicación.
3.- Utilizando los juguetes sexuales no necesitamos depender de nadie para obtener placer y en el caso de no tener pareja no renunciamos al sexo
4.- También pueden ofrecer un efecto terapéutico. Parece ser que los orgasmos reducen el estrés, disminuyen los dolores de cabeza, los dolores de la menstruación, de la espalda e incluso mejoran el sueño.

Pero como todo, también tienen los juguetes sexuales tienen desventajas:

1.- Dependencia del juguete sexual: Llegar al orgasmo con un vibrador es muy fácil y puede que cueste más cuando lo intentas lograr “a lo natural”. Pero debemos tener en cuenta que un orgasmo es una mezcla de estimulación física y de estimulación mental. En este contexto, los juguetes sexuales pueden crear una dependencia por lo fácil y lo rápido y peor aún, puede poner en riesgo el vínculo de la pareja. Cuando se convierte en el único camino del placer puede significar que se están escondiendo inseguridades y temores, evitando enfrentarse a un problema de comunicación con la pareja.
2.- Si se juega en pareja debe ser presentado como una “guía”, no como un amante, como una herramienta de juego erótico para divertirse. Debe realizarse a través de un diálogo abierto, cariñoso que de confianza a ambos miembros de la pareja. De esta manera ninguno se siente como un “invitado”.
3.- Ninguna persona es capaz de superar lo que físicamente produce la máquina. De ahí el peligro de juguetes como el succionador Satisfyer, líder en ventas, (sólo en Instagram, el ‘hashtag’ #satisfyer aglutina 17.629 publicaciones, en Google, la palabra ofrece más de cuatro millones de resultados de un ranquin de países encabezado por Suecia, Alemania, Finlandia, Islandia o Chequia y en el que España ocupa la novena posición). El uso frecuente de este artilugio puede provocar una verdadera adicción que no se supera en una relación física de pareja desmotivando el encuentro sexual y provocando una crisis en la pareja.

Curiosidades:

1.- Una de las fábricas de mayor producción de vaginas de plástico la tenemos en Dos Hermanas (Sevilla), donde se fabrican 350000 unidades por año (Fleshliht). El origen de esta empresa americana se remonta a finales de los 90, cuando Steve, un policía de Austin (Texas), tuvo la idea de fabricar una vagina de plástico para su uso particular porque el médico le había recomendado que no tuviera relaciones sexuales con su mujer porque estaba embarazada de gemelos y la gestación peligraba. Hoy esta empresa con otra sede en Austin factura 50 millones de euros y es junto a la muñeca de plástico el juguete sexual masculino más vendido del mundo.
2.- El sexshop más ecológico está en Berlín (Alemania). Lleva pocos años en Berlín y es algo más que una tienda erótica. Se desmarca de otros tipos de locales por su luminosa decoración que parece más una cafetería moderna. Presenta un gran compromiso con la ecología y los derechos de los animales.
Se pueden encontrar productos como preservativos y vibradores ecológicos o prendas eróticas realizadas con cuero vegano.
3.- La mayor tienda erótica se encuentra en Japón. M´s Akihabara sexshop se llama esta tienda que tiene 7 plantas de productos para ambos sexos y es realmente impresionante

No es el sexo el que nos da placer, sino el amante (Marge Piercy)

Alicia.

Puedes escucharlo en la «Escuela de Parejas» de Madrid Directo OM (101.3 FM 106)

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Una respuesta a «La doble cara de los juguetes sexuales»

  1. Entiendo que la libertad en la pareja tiene que ser plena. Y entre esa libertad se comprende la presencia, o no, de los llamados juguetes sexuales. O para uso individual sin restricciones. No le veo nada patológico. Puede incluso que sea una buena ayuda que exista este «trío» en la pareja. Yo no los he usado nunca. Tenemos en nuestros respectivos cuerpo «tantos juguetes» a nuestra disposición y tan gratificantes que son realmente inagotables. Y ninguno de los externos son capaces de estimular con tanta eficacia. ¿No será que no los usamos suficiente o no los sabemos aplicar con la debida pericia? He oido hablar de la capacidad de placer del Satisfyer. Y me cuentan que no hay boca y lengua humanas capaces de alcanzar la profundidad de succión del clítoris que consigue ese artilugio. No lo pongo en duda. Los hombres y las mujeres no competimos contra las máquinas. «Competimos» por amarnos más y en entregarnos con mayor carga de afecto y dulzura. Ahí vamos a ganar siempre. Las máquinas se hacen en serie. Las personas que se aman y disfrutan de la vida somos «fuera de serie». Ningún ser humano será más feliz por tener o tener instrumentos mecánicos o eléctricos a su alcance. Lo será por la capacidad de amar y por ser amado. Y por generar placer sin límites a quien ama y a sí mismo. Somos una fábrica -gratuita- de juguetes sexuales de infinita eficacia. Lo sabe quien ha amado de verdad.

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