Enamorarse en la tercera edad

– ¿Hasta qué edad se admite en la agencia?, me pregunta el hombre elegantemente vestido que acaba de sentarse.
– No hay problema, -le contesto mientras sus ojos azules recorren la estancia nerviosos-, entre nuestros clientes hay muchas personas ya jubiladas.
– Mire usted, es que yo me acabo de divorciar después de 40 años casado. He esperado a que todos mis hijos que tengo 3 salieran de casa. Y entonces, después de haber aguantado bastantes años una relación fría y llena de rutina, decidí dar el paso y separarme de mi mujer. Ya nada nos unía. ¿Usted cree que puedo encontrar una buena persona a la que amar y poder disfrutar de lo que me quede de vida?

(Historias de una agencia matrimonial, Lazos)

“Elsa y Fred” (2005), “Cuando menos te lo esperas”(2003)…, el cine nos muestra que el amor puede surgir a cualquier edad y además puede surgir igual de fuerte, impactante y arrasador que cuando nos enamoramos por primera vez.

Hoy en día,

las personas llegan a la senectud de una manera sana y con un equilibrio mental y emocional importante fruto de una vida llena de experiencia y sabiduría. Las personas por lo general se cuidan, hacen ejercicio, cuidan su alimentación, intentan seguir activas y disfrutan de viajes y vida social. Entonces…¿por qué no van a enamorarse y disfrutar incluso de una vida sexual plena?

La sociedad tiene muchos estereotipos asociados a las relaciones que se puedan producir entre personas mayores, creencias erróneas que carecen de justificación.

Algunos asocian

edad cronológica y enfermedad, y eso no es así, ya que son personas sumamente controladas con revisiones periódicas de salud a las que al mínimo problema les ponen solución. Y por ello tienen una buena calidad de vida y son perfectamente funcionales.

Otros piensan

que no se puede sentir o amar porque el plano sexual ya no funciona como en otras edades, y que además con deterioro de recursos psicológicos sensoriales, memorísticos, atencionales, etc. También es un error, ya que muchos de nuestros mayores siguen siendo creativos, siguen teniendo ilusión y están bien adaptados tanto personal como socialmente, aparte de que la sexualidad no es sólo el acto físico sino sensualidad y cariño, y las personas mayores pueden seguir siendo activos sexualmente hablando y disfrutar plenamente con conocimiento y sin miedo de sus propios cuerpos.

Y otros…,

¡las familias! que piensan que el nuevo intruso o intrusa ¡les va a quitar lo que a ellos les corresponde!, pensemos en cosas materiales como dinero o bienes o inmateriales como el cariño o el respeto al progenitor fallecido. Este último aspecto es lo que hace que muchos mayores escondan sus relaciones, “por si los hijos se enfadan”. Y la realidad es que son ellos los que tienen que disfrutar de su vida como quieran. Ya sus hijos son adultos con sus propias historias y deben asumir que sus padres son personas completas e independientes y que tienen derecho a rehacer su vida. Si les queremos, respetemos.

Y lo cierto es que…

La etapa de la senectud hay que valorarla y disfrutarla como una etapa más de nuestra vida. Con sus peculiaridades pero de la que tenemos que disfrutar porque tiene muchas cosas buenas. Es una época liberada de preocupaciones tanto económicas como laborales, de tranquilidad por la sabiduría de los años vividos, de pleno disfrute por la falta de cargas familiares, entonces ¿por qué no se va a disfrutar del amor de una forma por fin plena y consciente?

«He experimentado de todo, y aseguro que nada es mejor que estar en los brazos de alguien que amas” John Lennon

Alicia.

Puedes escucharlo en la «Escuela de Parejas» de Madrid Directo OM (Tele Madrid)

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2 opiniones en “Enamorarse en la tercera edad”

  1. Tengo 64 años tengo hijos pero cada uno hace su vida soy de Bermeo pero vivo en La Rioja me gustaría algún amigo de momento para conocernos soy muy casera no fumo no bebo soy muy casera demasiado

    1. Estimada lectora, como usted bien indica la soledad es dura y hay que intentar conocer personas para relacionarse y efectivamente no hay que quedarse en casa. Gracias por su testimonio.

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