Adán y Eva, ¿somos emocionalmente tan distintos?

Cuando se trata el tema de si realmente los hombres y las mujeres somos distintos, lo primero que pensamos a nivel cotidiano es que evidentemente sí. Y realmente a nivel social, cada uno en su propia cultura donde nos desarrollamos y tenemos la cotidianeidad vemos sólo observando, escuchando y experimentando diferencias notables entre nuestro sexo y el otro a nivel de actitudes y emociones.

A pesar de los best sellers que están tan de moda e incluso nos sentimos identificados con lo que se comenta en ellos como “los hombres son de marte y las mujeres de venus” o “porqué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas”, la realidad a nivel científico es que a pesar de las diferencias eminentemente biológicas y de la estructura de cerebro que a nivel sexual tenemos, no hay un cerebro tipo puramente masculino y uno puramente femenino, que lleve a demostrar que el sexo masculino y femenino sienta y funcione distinto emocionalmente per se.

Esto es realmente un campo abonado para la investigación científica porque es verdad que se dan enfermedades mentales en tendencias según se sea hombre y mujer, por ejemplo la prevalencia del alzhéimer, la depresión y la ansiedad es mayor en las mujeres, y se ha calculado que el autismo es, al menos, dos veces más común en los varones. Por cada caso de esquizofrenia en una mujer, 1,4 hombres se enfrentan a la enfermedad. Y si se llega a prototipo de cerebro según sea el sexo se podrían estudiar la prevención de tales enfermedades.

Pero entonces… ¿por qué percibimos que somos tan diferentes? Analicemos diferentes ejemplos:

“Los hombres son mejores en resolver cuestiones matemáticas y visoespaciales. Sin embargo las mujeres son superiores en aptitudes verbales y lenguaje”

El sexo femenino tiene por lo general una mayor proporción de sustancia blanca y un cuerpo calloso de mayor tamaño, lo cual está vinculado a una transmisión de la información más rápida entre los distintos hemisferios y estructuras. Además, el sistema límbico, la parte del encéfalo que genera las emociones, tiende a ser algo mayor.
El cerebro del sexo masculino cuenta con una mayor proporción de materia gris, encargada del procesamiento de la información una vez ha sido enviada desde otra parte del sistema nervioso y también suele haber un hipotálamo más grande.
Sin embargo, muchos estudios adolecen de limitaciones teóricas y metodológicas que permiten poner en duda la pertinencia de las conclusiones hasta el punto de que algunos autores han cuestionado incluso la existencia de diferencias.

“El hombre es más infiel que la mujer”

Hay encuestas en España que demuestran lo contrario, que hay tendencia mayor en las mujeres a la infidelidad (52% frente a 48% en hombres), e incluso si hablamos de tener fantasías sexuales con compañeros de trabajo ahí el tema se dispara al 82% de mujeres que admiten haberlas tenido. También es verdad que parece que las mujeres se suelen involucrar más a nivel emocional en sus aventuras frente a los hombres que lo ven más como un desahogo puramente físico (ahí si se ven diferencias)

“El hombre es más violento que la mujer”

Aunque es verdad que los delitos son cometidos más por hombres que por mujeres, según recientes estudios la tendencia de que las mujeres delincan está aumentando en nuestra sociedad exponencialmente y además en edades cada vez más tempranas.
¿No será, que la socialización que se lleva a cabo con ambos sexos haya promovido que ya la base biológica que trae el varón con la testosterona por ejemplo hace al hombre más vulnerable ante el desarrollo de la violencia?. A día de hoy donde se intenta educar en igualdad a niños y niñas se está detectando que hay menores diferencias en la tasa de delincuencia por sexo. Además, como hemos comentado, en los países occidentales, la tasa de criminalidad femenina ha aumentado.
A través de estos ejemplos, nos damos cuenta de que el ser hombre o mujer no es una cuestión de sexos. Es una continua interacción entre biología y sociedad, entre sexo y cultura. En cuanto se reconoce la masculinidad o feminidad del bebé, la sociedad comienza a tratarle de forma diferencial con el apoyo de juguetes, libros, modelos de funciones y otras actitudes culturales. Con esto no se quiere decir que los hombres y mujeres tengamos diferencias, por supuesto que sí pero comparadas como grupos humanos son mucho más llamativas que si analizamos los rasgos de personalidad de cada componente del mismo que entonces nos damos cuenta que nos somos tan distintos.

No estamos programados desde nuestro nacimiento para comportarnos de cierta manera según nuestro género. En cambio, si estamos entrenados a lo largo de nuestras vidas para cumplir con dichas normas de género (Naveen Jain)

Alicia.

Si te ha gustado, ¡Compártelo!

RSS
Follow by Email
Facebook
GOOGLE
https://coachingpersonal.lazos.es/adan-y-eva-somos-emocionalmente-tan-distintos">
Twitter
LinkedIn

Una respuesta a “Adán y Eva, ¿somos emocionalmente tan distintos?”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.